Los métodos para la lectura del Tarot son numerosos y algunos muy complicados. El método francés, el italiano,
el gitano, el de Josephin Péladan, bastante conocido, el gemántico de Marteau, etc.
Las cartas se guardan en una tela negra, preferiblemente de seda, que, según la creencia, las protegerá de
vibraciones negativas y positivas. Muchos lectores no dejan que nadie toque sus cartas, porque se supone que
poseen su aura personal.
Muchos lectores giran un tercio de la baraja al revés para invertirlas antes de barajar. La mayoría barajan ellos
mismos y piden al consultante que corte. Esa operación debe hacerse con la mano izquierda, antiguamente
considerada la mano gobernada por el diablo y la mente física o consciente. Posteriormente ha simbolizado lo
espiritual y subconsciente.